En el sacrosanto nombre del empleo

Friday, August 14, 2015

En el sacrosanto nombre del empleo, Madrid ha vendido uno de sus edificios más emblemáticos de todos los que tiene a Wang Jianlin para que éste haga lo que le plazca con él. Bueno, parece que no está tan claro que acabe cuajando, pero no por presión ciudadana…

En el sacrosanto nombre del empleo, Barcelona, cuya alcaldesa ha paralizado la concesión de licencias hoteleras con el fin de no sobresaturar (aún más) la ciudad, ha visto cómo los empresarios pedían concreción (vamos, que revocasen la orden) porque de ello depende las inversiones en la ciudad o la creación de unos 10.000 puestos de trabajo, que queda más molón.

En el sacrosanto nombre del empleo, se construyen centros comerciales para darle ocio a la gente. En lugar de polideportivos, escuelas de músicas o conservatorios (tan necesarios), parques, bibliotecas. Vamos, que el ocio consiste en ir de compras, de paso que creamos empleo.

En el sacrosanto nombre del empleo, la tauromaquia debe ser conservada y hasta potenciada. Vuelvo a poner el enlace para que lo analicen. Léanlo pinchando aquí.

En el sacrosanto nombre del empleo, los gloriosos economistas del FMI sacan un nuevo listado de recetas para España con el fin de que baje el paro hasta un 15,8%.

En el sacrosanto nombre del empleo, se realizan loas y alabanzas a la gran cantidad de contratos que se celebran hoy en día, aunque mirando qué tipo de contratos se hacen, de repente algo no cuadra.

Y hasta aquí paro con los ejemplos; hay muchos más, sí, pero me quedo por ahora con estos. Por cierto, ¿qué empleo se creará? ¿Éste que están creando de semiesclavitud al estilo suroriental? Y encima, en el caso del FMI, con efectos secundarios.

¿En qué nos estamos convirtiendo? En lo que ellos quieren, porque nos dejamos. Ya no somos ciudadanos, somos el precariado.